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Familias homoparentales en Costa Rica: retos y esperanzas (Parte II)

Nisa Sanz, Agosto 2020

Continuando con el tema de retos y esperanzas de las familias homoparentales en Costa Rica, hace un tiempo la psicóloga Janet Noseda realizó acertadamente un sumario de estudios efectuados en los últimos 50 años y publicados por la APA (Asosciación Americana de Psiquiatría http://www.apa.org/pi/lgbt/resources/parenting-full.pdf) sobre el tema de la capacidad de personas del mismo sexo para criar hijos e hijas. La cito.

 

“Comparando más de 256 padres y madres homosexuales con padres y madres heterosexuales, en diferentes estudios (Jhonson & O’ Connor, 2002; Mc Pherson, 1993; Bost et al, 2004, Kwesking & Cook, 1992; Lyons, 1983; Miller, Jacobsen Y Bigner, 1981; Murclow, 1979; Pagelow, 1980; Parks, 1998; Patterson, 2001; Rand, Graham & Rawlings, 1982; Segenthaler & Bigner, 2000; Thompson, Mc Candless & Stickland, 1971) se concluyó que las madres lesbianas y padres gays muestran la misma capacidad de lograr apegos seguros, de ejercer autoridad y entregar amor a sus hijos que padres heterosexuales.

Bigner, en 1989, indicó que los resultados mostraron que los padres homosexuales eran más atentos a las necesidades de sus hijos y utilizaban más el reforzamiento que el castigo. Boss, en el 2004, comparó a 200 familias a través de cuestionarios y diarios de la vida diaria, resultando ambos grupos de familias hetero y homoparentales igualmente competentes.

Golombock, en 1983, estudió durante 15 años a 75 niños entre 5 y 17 años de edad. Los resultados indicaron que no había diferencias entre hijos de padres del mismo sexo grupos con respecto a su orientación sexual, género y rol de género. Baely llegó a la misma conclusión en el año 1995, en un estudio con 82 hijos de padres del mismo sexo.”

 

La gran mayoría de los estudios realizados, y lo que se siguen publicando año tras año en diferentes partes del mundo, continuamente concluyen lo mismo: los hijos(as) de padres/madres del mismo sexo no presentan problemas con su identidad de género, desarrollando el rol de género esperado en cuanto a elección de juguetes y juegos, comportamiento, actividades e intereses vocacionales (Green, 1978; Mandel, Hotvedt, Gray & Smith, 1986; Smith & Roy, 1981).

Uno de los estudios más grandes fue llevado en el año 2003 por Golombock en 14.000 madres heterosexuales, lesbianas y madres solteras. Concluyó que los/as hijos/as de madres lesbianas y madres solteras heterosexuales, son tan bien desarrollados y bien adaptados como los de madres heterosexuales.

En marzo 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló a favor del caso Atala e hijas contra Chile y reconoció que el fallo de la jueza había estado influenciado por la ignorancia y el prejuicio contra las personas homosexuales y que ese hogar formado por la madre biológica, su pareja y las tres hijas es legítimamente una familia y merece ser protegido.

Otro caso positivo en relación a estas familias fue cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló, en el 2013, a favor de una pareja de lesbianas tras dictar una sentencia que declara que Austria discriminó a una mujer por negarle la solicitud de adoptar al hijo biológico de su pareja. 

En todos estos casos, el principio que ha primado es el del bien superior de la persona menor de edad y muchos se preguntarán si es entonces bueno para un niño o niña tener dos padres o dos madres. La respuesta es SI, porque la orientación sexual de los padres y las madres no afecta el saludable desarrollo de los hijos e hijas, e inclusive estudios señalan que la presencia de esta pareja es un factor protector.

Si no tener padre y madre significa un riesgo para la crianza cabe entonces la pregunta si los/as hijos/as de padres o madres solteras representan también un riesgo social. Sin embargo, nadie hoy día se cuestiona si esas familias monoparentales deberían ser excluidas del reconocimiento y protección legal necesaria. Claramente no es un tema de conformación familiar, sino un prejuicio hacia las personas gays o lesbianas criando niños(as).

Cuando se analiza a los padres y madres de familias homoparentales, la gran mayoría lo hicieron después de un proceso largo de reflexión, y pasaron por enormes dificultados hasta lograr la adopción o un proceso complejo a través de procesos de reproducción asistida.

Esta complejidad hace que estos padres y madres asuman su rol con enorme compromiso y motivación, se involucren activamente en la crianza y educación de los niños y niñas reduciendo así el fracaso escolar y la deserción, fomentan un sentido de tolerancia e inclusión en el hogar que logra que estos niños y niñas sean más abiertos y respetuosos con otras personas.

El matrimonio y la familia son instituciones sociales y se van adaptan al contexto de la sociedad y en la mayoría de los casos la sociedad va delante de la ley, tal y como sucedió con la Opinión Consultiva 24/17 de la Corte IDH y la sentencia de la Sala Constitucional 12782 del 8 de agosto de 2018, donde se garantiza la igualdad ante la ley de las personas LGBTI+ y permite la entrada en vigencia del matrimonio civil para parejas del mismo sexo, ocurrido el 26 de mayo de 2020.  

A falta de una Ley de Matrimonio Igualitario quedan aún temas pendientes por definirse en especial aquellos relacionados con filiación y su aplicación para las diferentes realidades de las familias homoparentales

También esperamos que los procesos de adopción conjunta, que se vayan a iniciar por parte de parejas del mismo sexo, no se vean obstaculizados por prejuicios de las personas a cargo de los distintos procesos internos del PANI y que se asegure que éstos se den siempre en función del derecho superior de la persona menor de edad.

Se abre para Costa Rica un nuevo capítulo después del pasado 26 de mayo donde el país dio este paso histórico en favor de la igualdad y para las familias conformadas por personas LGTBI+, el hecho de que haya sido el matrimonio y no otra figura legal viene a dar un alivio gigante a estas familias. 

Ahora nos toca dar otro paso y es el de la transformación cultural a través de la normalización de la diversidad familiar en nuestra sociedad.  Estas familias ejemplifican buena parte de los valores humanos. Su deseo de cuidar, de darse, sus anhelos de estima y afecto les han llevado a sobreponerse a múltiples situaciones.  

En todas ellas han mejorado los entornos, las personas y las instituciones con las que han tenido que enfrentarse, haciendo de este país un lugar más libre, más democrático, más igualitario y solidario.

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